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................. puntos de inflexión ...

*/ El viaje ( 10 ) ...

<strong><font size=4>*/ El viaje ( 10 ) ...</strong></font>

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... sabíamos que podía ocurrir... y ya escribimos aquí que aunque el viaje durase tres días, éstos iban a ser intensos e inolvidables... así ha sido... han sido nueve días emocionantes, hermosos, plenos, muy intensos, llenos de vida y amor... una auténtica gozada... y la única tristeza que se siente es la de no poder seguir así más días...
... tenemos claro una cosa, llegar al final es una mera excusa, un pretexto innecesario para pasar unos días de este modo tan auténtico...
... desde el primer día tuvimos presentes dos frases: una que me rondaba continuamente la cabeza... “¿Hay vida fuera del Camino...?”, otra de Txebes: “Cada paso... es una historia...” ... y estos pueden ser dos lemas válidos de lo que hemos vivido...
... por una lado una forma de vivir más auténtica, sin apenas cosas materiales, transitoria y eventual, porque paras... para seguir mañana sin importarte mucho el sitio, y rodeados de gente que se convierte desde la primera mirada en tu cómplice... que no te pregunta nada porque él mismo tiene las respuestas, unas razones, comunes y no muy claras, para estar ahí y no en otro sitio... insisto, el Camino es una excusa...
... no hemos visto un mal gesto, una mala mirada... y la única pregunta que se escucha es un “¿Qué tal ...?” totalmente sincero... cada uno hace su viaje y es en los albergues en donde por un momento se convive anónimamente... principalmente a base de sonrisas y saludos... sin hacer muchos lazos que te puedan atar en tu viaje... está claro que una persona podría hacer todo el camino sin intercambiar una palabra con los demás... y no por eso se sentiría desplazado o fuera de lugar... muy al contrario, se sentiría totalmente arropado, integrado y, si me apuras, querido... es posiblemente la gente anónima con la que no has intercambiado una palabra la que más te marca, en la que más te fijas, de las que más aprendes, y es que con su silencio y su sonrisa te han dicho más que con el más elocuente de los discursos...
... y llega el momento en que te centras tanto en el Camino que te olvidas que hay "otra vida”, la de siempre, te olvidas de un montón de cosas... como ejemplo diré que una llamada me recordó que teníamos coche... y lo había olvidado, es más, me planteaba seriamente para qué teníamos coche...
... y por otra parte cada paso es una historia... una persona... un paisaje... una anécdota... una sonrisa... un saludo... y desde el primer día, nos dimos cuenta de que cualquier cosa podía suceder... había gente que tenía que abandonar el primer día... viejas lesiones... torceduras... caidas... ya la primera noche de albergue presenciamos una operación de ampollas a corazón abierto (le había salido un pie en la ampolla derecha) que produjo hasta mareos y sudores en un espectador... desde el principio vimos que la desgracia sobrevolaba sobre el camino y que cada día más gente debía abandonar... y mira por donde finalmente nos tocó a nosotros...
... se podrían contar tantas cosas, tantas sensaciones, tantas emociones que habría que contar el viaje segundo a segundo... Pero desde luego no olvidaremos ese autobús lleno de mochilas que de Pamplona nos llevó a Roncesvalles, la sensación mística y emocionante del albergue de Roncesvalles, los primeros pasos, el albergue de Trinidad de Arre, las paredes-zarzas llenas de moras que nos hacían pararnos a cada paso por toda Navarra, Estella, Los Arcos, el patio con fuente del albergue de Logroño, la gente de Navarrete y la despedida en Nájera... no olvidaremos a un montón de gente que de algún modo u otro nos ha acompañado... a Míquel de Barcelona, al “falso argentino” que acabo su tiempo en Los Arcos y que antes de irse de vacaciones “necesitaba” hacer un tramo del camino, a los tres Italianos (¿Curas o Banqueros? O ambas cosas al ser del Vaticano), al “iluminado” que iba solo por el camino cantando mientras andaba y que unos días nos parecía Francés y otros de vete a saber de donde..., a Sergio de Logroño que iba solo y con ganas de “arrimarse” a alguien, a la ciega y sus tres guías-amigas que la acompañaban y le sacaban fotos para que tuviese “un recuerdo” (chiste de humor negro que se me ocurría cada vez que le sacaban fotos), a la Francesa que iba sola y siempre sonreía y escribía cartas, diarios... al hombre catalán de unos setenta años que iba solo y que era joven porque estaba rodeado de jóvenes, al “Panzer” alemán de unos 130 kilos que avanzaba a paso lento pero implacable, a la hija de la señora Felisa que se emocionó al hablar de su madre, a Marcelino que me dio un bordón, fruta y dos besos a la salida de Logroño (todavía tengo la avellana con tu firma...), al matrimonio Mexicano que lo preguntaban todo, a las dos rubias-guapas-sonrientes Alemanas ... y una infinidad de gente, de sonrisas, de indicaciones y saludos...
... está claro que lo que las rodillas nos han quitado... esas mismas rodillas nos lo han dado... y nos han dado muchisimo... nueve días de vida auténtica, inolvidables... llenos de amor...
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