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................. puntos de inflexión ...

*/ Como auténticos reyes ...

<strong><font size=4>*/ Como auténticos reyes ...</strong></font>

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... Siempre que llega la mañana del día 6, a pesar de que no me gusta mucho hablar del pasado, con nostalgia tengo que recordar que hubo un par de años que participe, de algún modo, en esta historieta...
Pero la cuestión es que no he participado nunca en las cabalgatas... no que va... yo salí, siendo un crio, de paje de mi padre... digo, de un rey, un par de años... ¡No le iba a dejar solo... era capaz de liarla! (un padre sin su hijo es un ser especialmente vunerable y peligroso).
Pero lo hacíamos el día 6 por la mañana... anónimamente, a plena luz mañanera... como reyes rezagados que no se querían ir sin dejar unos determinados regalos...
La cuestión era que la sociedad de mi padre recaudaba fondos destinados a hacer regalos de Reyes a los enfermos y necesitados del barrio (que creo que coincidían ambas características.... que las desgracias casi siempre van a pares)... y con otra parte de los fondos se compraba cosas para los que estaban ingresados en Mondragón (Sanatorio Mental ahora... Manicómio de “cierra y pierde la llave” en aquellos tiempos...) Yo a Mondragón no tenía edad para asomarme... pero mi padre siempre volvía... alucinado, asustado, acojonado...
Pues a lo que íbamos.. el día 6 por la mañana nos dirigíamos a la sociedad de paisano... allí nos disfrazábamos apropiadamente... imaginad los disfraces de los años 70... y a rular la vía...
Un coche de apoyo llevaba los regalos en cuestión... y los Reyes se repartían los pisos a visitar en la zona... El rey cogía el regalo y el paje iba por delante con un saco lleno de cajas vacías, para hacer bulto y poco peso... se llegaba al piso en cuestión, el paje tocaba el timbre y, al abrirnos la puerta, anunciaba que había llegado el rey con un regalo...
Visitábamos a gente mayor que desde la cama nos miraban como si estarían soñando y a los que les tocaban... las batas... las colonias... las bufandas... y que no se hartaban de darte las gracias...
... y bueno, lo de los niños era una explosión, la mayoría con síndrome de down y parálisis cerebrales, se volvían “locos”... flipaban... el rey a su casa... expresamente habían demorado su vuelta a Oriente para en persona entregarles un presente (ese era el cuento)... algunos se emocionaban tanto que yo pensaba que se iban a poner malos de verdad... eso, o que se iban a mear de los nervios.... una ración de besos bien surtida para todos... las amatxos nos sacaban las bandejas con los restos de turrones de las fiestas y lloraban a escondidas de ver a su niño feliz por un momento... café y copita de licor para el rey (que la locuacidad aumentaba a lo largo de la mañana)... y chocolate y caricias para el paje que tiene cara de golosete... yo creo que el regalo era a lo que menos caso se le hacía... ahí quedaban de momento en un rincón... y eso que eran cojonudos... que yo también era niño y entendía de eso...
Y en eso consistía la mañana... de casa en casa... de cama en cama en algunos casos... llevando regalos a niños de mi edad que todavía creían en los reyes magos... y que no sabían que los reyes magos eran los padres... o al menos en mi caso sí... mi padre era el rey de la mañana...
Cuando terminaba el reparto, y tras echar unos potes en los bares (yo mostos con aceituna)... nos quitábamos las galas en la sociedad... fuera barbas... fuera túnicas de colores chillones... y para casa... en silencio... yo creo ahora que mi padre iba demasiado cargado de emociones, (mucho honor para un obrero del metal)... y en silencio (me gusta imaginarlo así)... ese día comíamos... como auténticos reyes...

 

 

 

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